Ausencia de dolor
Dormir, vestirse y utilizar el brazo de nuevo con naturalidad en la vida diaria.
Dolencia
Tratamiento individual del hombro en Potsdam
Crear las condiciones para que vuelva a elevar, transportar y utilizar el brazo con fuerza — en la vida diaria, en el trabajo y en el deporte.
Considerar a la persona en su conjunto
El dolor de hombro suele notarse en movimientos cotidianos: al ponerse una chaqueta, al alcanzar un estante, al tumbarse de lado o al elevar el brazo. En el deporte, empujar, tirar, lanzar y los movimientos por encima de la cabeza pueden volverse progresivamente más difíciles. Con frecuencia el brazo se utiliza con más cautela y el rango de movimiento se reduce cada vez más.
Sin embargo, el hombro no es una articulación aislada que trabaje sola. Escápula, tórax, columna cervical, brazo y tronco deben coordinar sus movimientos. Por eso exploro qué regiones rinden menos de lo que deberían, qué estructuras se sobrecargan como consecuencia y cómo se influyen mutuamente fuerza, movilidad y control. De ello surge un mapa personal de su movimiento de hombro.
El objetivo es volver a utilizar el brazo con naturalidad: al vestirse, dormir, transportar, trabajar y entrenar. Al mismo tiempo aprende qué movimientos le ayudan y cómo adaptar cargas o ejercicios por sí mismo.
Objetivos del tratamiento
Dormir, vestirse y utilizar el brazo de nuevo con naturalidad en la vida diaria.
Elevar el brazo por encima de la cabeza, hacia el lado y detrás de la espalda — por ejemplo al lavarse el pelo, vestirse o alcanzar un estante.
Transportar la compra, levantar objetos y mover pesos de nuevo con seguridad y confianza.
Volver a coordinar con fluidez brazo, escápula y tórax, de modo que los movimientos por encima de la cabeza parezcan ligeros y naturales.
Volver a utilizar ambos lados de forma uniforme y transferir la fuerza de forma controlada desde el tronco, a través de la escápula, hasta el brazo.
Nadar, lanzar, escalar, jugar al tenis o entrenar fuerza — con más seguridad, fuerza y alegría al moverse.
¿Es esto para mí?
El tratamiento está dirigido especialmente a personas
Situaciones típicas
Quizá se reconozca en una o varias de estas situaciones:
De la exploración a la autoayuda
Analizamos qué movimientos le resultan difíciles, dónde pierde fuerza el hombro y qué tareas debería volver a asumir.
Se explora todo el cuerpo, con especial atención a la articulación del hombro, la escápula, el tórax, la columna cervical, el brazo y el tronco. Así puede reconocerse dónde falta movimiento o fuerza y por qué el hombro se sobrecarga en determinadas tareas.
El tratamiento puede incluir técnicas manuales, terapia fascial y el desarrollo de movilidad, fuerza y control. Las medidas se adaptan a la reacción del hombro.
Recibe ejercicios especialmente seleccionados y aprende después a adaptar por sí mismo el rango de movimiento, el peso, la intensidad y el número de repeticiones a la vida diaria y al deporte.
Decidir bien informado
Un hombro muy irritado puede necesitar una adaptación transitoria. Sin embargo, el objetivo es volver a mover el brazo lo antes posible dentro de un rango bien tolerado y desarrollar progresivamente la capacidad de carga.
Así no deberían disminuir aún más el rango de movimiento y la fuerza, sino que el hombro debería volver a utilizarse con naturalidad en la vida diaria y en el deporte.
Al estar tumbado, presión y tracción actúan sobre el hombro durante mucho tiempo. Al mismo tiempo falta el movimiento regular. Una fascia ya alterada o irritada puede sentirse más rígida y menos bien hidratada durante reposos prolongados e irritar además estructuras sensibles. Con tejido sano y con buena capacidad de carga, el reposo nocturno normalmente no sería un problema.
Otra postura puede hacer la noche más agradable al principio. Sin embargo, el tratamiento debería crear las condiciones para que el hombro tolere de nuevo mejor distintas posiciones al dormir.
Sí. Columna cervical, escápula y brazo trabajan juntos en muchos movimientos. También una irradiación desde el cuello puede manifestarse en hombro o brazo.
Lo decisivo es una exploración que distinga ambas regiones y tenga en cuenta al mismo tiempo sus interacciones.
Depende de si debe mejorarse sobre todo la movilidad, la fuerza, el control o la interacción con escápula y tórax.
Por eso los ejercicios se seleccionan y guían al principio de forma adecuada. Más adelante aprende a adaptar por sí mismo el recorrido, el peso y las repeticiones.
El entrenamiento debería adaptarse de manera que desarrolle el hombro sin irritarlo innecesariamente. Peso, agarre, recorrido, velocidad y número de repeticiones pueden modificarse. Como orientación aproximada, la intensidad durante la actividad y después no debería superar, en lo posible, un 3 sobre 10.
En caso de dudas, debería coordinarlo con un terapeuta o un médico.
Tras aproximadamente cuatro sesiones debería apreciarse un cambio en un movimiento relevante — por ejemplo al vestirse, dormir, elevar el brazo o entrenar. A continuación se comprueba qué suposiciones se han confirmado y cómo continúa el desarrollo.
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