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Atención a Deportistas en Potsdam

Estancamiento del Entrenamiento

Debilidad persistente, inestabilidad o falta de coordinación pueden ser motivo para explorar con mayor detalle factores funcionales y fasciales.

Atención a deportistas ante Estancamiento del Entrenamiento

De un vistazo

Las rigideces de la fascia pueden limitar o detener el progreso del entrenamiento. Esto puede manifestarse en sensación de debilidad, inestabilidad y falta de coordinación en regiones corporales concretas que, a pesar del entrenamiento, no mejoran.

Las causas pueden residir en rigideces fasciales que, aunque no son lo suficientemente intensas como para provocar dolor, sí limitan el rendimiento. Pueden explorarse y, con un hallazgo correspondiente, movilizarse para apoyar la fuerza, la estabilidad y la coordinación de las zonas afectadas.

Considerar varios factores

El Estancamiento del Entrenamiento suele tener varios factores de influencia. Además de limitaciones funcionales, se tienen en cuenta la planificación del entrenamiento, la regeneración, el volumen de carga y, en su caso, cuestiones médicas.

Pensar entrenamiento y tratamiento en conjunto

El tratamiento no se considera de forma aislada, sino en el contexto de la práctica deportiva. El objetivo es comprender mejor los tramos de movimiento llamativos y orientar de forma sensata el entrenamiento posterior. Si se trata principalmente de optimizar procesos que ya funcionan bien, encontrará más información en Optimización del Rendimiento.

Preguntas frecuentes

Sí. Una fascia muy restringida puede dificultar el libre despliegue de fuerza de un músculo. El músculo debe entonces trabajar además contra la resistencia del tejido rígido, se fatiga antes y puede parecer clínicamente más débil.

Si la alteración fascial es claramente pronunciada, no siempre puede resolverse con más o distinto entrenamiento. En tal caso, puede ser necesaria en primer lugar una Terapia Fascial dirigida. Además de factores fasciales, también pueden desempeñar un papel estrechamientos neurológicos o linfáticos y otras influencias corporales.

El estancamiento no se considera de forma aislada en un solo músculo. A partir de lesiones previas, movilidad, fascias, transmisión de fuerza, coordinación y otros factores corporales surge un mapa personal.

El objetivo es averiguar qué región aún no puede afrontar suficientemente las exigencias del movimiento deportivo y qué tratamiento podría permitir esperar allí el mayor cambio.

Antes y después del tratamiento se comparan, siempre que sea posible, tareas concretas.

Tras aproximadamente cuatro sesiones debería apreciarse, a más tardar, una evolución relevante, por ejemplo en movilidad, sensación de fuerza, precisión, fatiga o un movimiento específico del deporte. En caso contrario, se reevalúa el enfoque seguido hasta entonces.