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Dolencia

Molestias articulares y musculares

Tratamiento individual en Potsdam

Crear las condiciones para que su cuerpo pueda volver a moverse con libertad, fuerza y naturalidad, en la vida diaria, en el trabajo y en el deporte.

Exploración terapéutica en molestias articulares y musculares

Considerar a la persona en su conjunto

Comprender las molestias articulares y musculares

Quizá su codo se hace notar al agarrar, la muñeca en el trabajo, el tobillo al caminar, o un músculo se manifiesta una y otra vez con determinados movimientos. A veces el problema aparece de repente; otras veces se desarrolla a lo largo del tiempo. También tras una lesión puede quedar la sensación de que una región del cuerpo todavía no ha recuperado su fuerza, movilidad o seguridad anteriores.

Por eso, para mí no está en el centro únicamente la zona donde usted nota algo. Quiero comprender cómo contribuye su cuerpo en su conjunto a su situación actual: ¿qué zonas rinden menos de lo que deberían? ¿Qué estructuras carecen de forma permanente de suficiente capacidad de carga? ¿Qué papel desempeñan las fascias, las articulaciones, los músculos, el sistema nervioso, las lesiones antiguas u otros factores corporales? Paso a paso surge así un mapa personal como base para un tratamiento dirigido.

El objetivo no es únicamente reducir los síntomas actuales. Se trata de recuperar libertad de movimiento, fuerza, soltura, equilibrio y confianza en el propio cuerpo. Usted recibe ejercicios especialmente seleccionados y, con el tiempo, aprende a adaptarlos por sí mismo a su evolución, para convertirse cada vez más en su propio "pequeño terapeuta".

Objetivos del tratamiento

¿Qué podría cambiar?

Ausencia de dolor

Trabajar, dormir, cargar peso y moverse mientras la región corporal afectada vuelve a cumplir su función sin llamar la atención.

Libertad de movimiento

Agarrar, girar, estirar, flexionar, caminar o levantarse, con un rango de movimiento que vuelva a facilitar la vida diaria.

Fuerza

Abrir una botella, llevar las bolsas de la compra, apoyarse, tirar, empujar o volver a mover pesos con seguridad y confianza.

Soltura

Ejecutar de nuevo con fluidez los movimientos cotidianos y deportivos, mientras articulaciones, músculos y fascias colaboran de forma perceptiblemente más ligera.

Equilibrio

Afrontar de nuevo con más seguridad y control los suelos cambiantes, los movimientos rápidos y las cargas inesperadas.

Rendimiento

Volver a disfrutar del trabajo, el jardín, las tareas manuales, las aficiones y el deporte con más resistencia, precisión y alegría.

¿Es esto para mí?

¿Para quién es adecuado el tratamiento?

El tratamiento está dirigido especialmente a personas

  • cuyas articulaciones o músculos se hacen notar una y otra vez en la vida diaria o en el deporte,
  • que sufren rigidez recurrente, movimiento limitado o una sensación de debilidad,
  • que no quieren proteger constantemente una región corporal afectada, sino volver a cargarla con naturalidad y confianza,
  • que desean recuperar su movilidad y fuerza anteriores tras una lesión o una operación,
  • que ya han probado distintos tratamientos o ejercicios generales,
  • que quieren comprender mejor sus posibilidades físicas y ampliarlas de forma dirigida,
  • que están dispuestas a participar activamente en su propia evolución.

Situaciones típicas

¿Cuándo se hace notar la región afectada?

Quizá se reconozca en una o varias de estas situaciones:

  • al agarrar, sujetar o abrir una botella
  • al teclear, escribir o trabajar con las manos
  • al levantar y transportar peso
  • al apoyarse o al estar tumbado sobre un lado del cuerpo
  • al caminar, al apoyar el pie o al subir escaleras
  • en movimientos de giro o por encima de la cabeza
  • después de estar mucho tiempo sentado o en reposo
  • en el entrenamiento de fuerza, al correr o en otros deportes
  • después de una lesión u operación anterior
  • tras una determinada duración, distancia o número de repeticiones
  • una y otra vez con movimientos aparentemente cotidianos

De la exploración a la autoayuda

Así trabajo

Comprender su situación

Al principio analizamos con qué movimientos se hace notar la región afectada, qué se ha probado ya y qué tareas debería poder asumir de nuevo en el futuro. Se tienen en cuenta los informes médicos disponibles, las operaciones y las lesiones anteriores.

Elaborar un mapa personal

Se explora todo el cuerpo, con especial atención a la región afectada y a las estructuras directamente implicadas. En un problema de codo, por ejemplo, pueden ser relevantes la muñeca, el hombro, el cuello y el tronco; en un tobillo, además, el pie, la rodilla, la cadera y la pelvis.

Se examina dónde faltan movilidad, fuerza, soltura o control y qué estructuras aún no pueden afrontar suficientemente las exigencias que se les plantean. Lo decisivo no es cada hallazgo encontrado, sino únicamente lo que influye realmente en su movimiento y en sus síntomas concretos.

Impulsar cambios dirigidos

El tratamiento se deriva de los resultados de la exploración. Según la situación, pueden combinarse terapia manual, terapia fascial, el tratamiento de músculos concretos y ejercicios dirigidos de movilidad, fuerza, equilibrio y coordinación.

Según el mapa personal, una terapia fascial puede ser útil para mejorar primero la movilidad y la soltura del tejido y facilitar el posterior aumento progresivo de la carga. Las medidas se revisan a lo largo del proceso y se adaptan a la evolución de su cuerpo.

Ganar autonomía

Usted recibe ejercicios seleccionados específicamente para su situación, que al principio se enseñan con precisión. Con el tiempo aprende a ajustar por sí mismo la intensidad, la frecuencia, el rango de movimiento y el número de repeticiones.

Así podrá reaccionar adecuadamente a los cambios, aumentar paso a paso su capacidad de carga y convertirse cada vez más en su propio "pequeño terapeuta".

Decidir bien informado

Preguntas frecuentes sobre las molestias articulares y musculares

No necesariamente. La zona donde se percibe algo es importante, pero no tiene por qué ser la única región implicada. Un codo, por ejemplo, está influido por la mano, el hombro y el cuello; un tobillo trabaja en conjunto con el pie, la rodilla, la cadera y el tronco.

Por eso se explora todo el cuerpo, con especial atención a la región afectada y a su entorno directo. Lo decisivo es si una relación sospechada puede comprobarse de forma práctica en la exploración.

En caso de irritación aguda puede ser razonable adaptar la carga de forma transitoria. Sin embargo, el objetivo a largo plazo no es que la región tenga que rendir cada vez menos. Debe recuperar tanta movilidad, fuerza y capacidad de carga que la vida diaria, el trabajo y el deporte vuelvan a ser posibles con naturalidad.

Para ello se elige primero una carga bien tolerada, que después se incrementa de forma progresiva.

Con frecuencia no se trata tanto de un problema de carga como de un problema de tolerancia a la carga. Un determinado movimiento, un objeto pesado o un supuesto "mal gesto" al levantar algo pueden ser la ocasión en la que el problema se manifiesta. Sin embargo, la mayoría de las veces no son la verdadera causa.

Muchas medidas calman en un primer momento la zona afectada o evitan el movimiento desencadenante. Eso puede ser útil a corto plazo. A largo plazo, sin embargo, la fuerza, la movilidad, la soltura, el equilibrio y la coordinación deberían mejorar hasta el punto de que el movimiento en cuestión vuelva a ser posible e incluso agradable.

Las imágenes de radiografía o resonancia magnética son importantes y se incluyen en la exploración. Sin embargo, los cambios visibles a menudo no explican suficientemente por qué una persona está limitada.

Un cuerpo que funciona bien y tiene buena capacidad de carga a menudo puede integrar bien los cambios degenerativos. Una imagen muestra determinadas estructuras, pero no refleja por completo cómo funciona una articulación en el trabajo, la vida diaria o el deporte. Por eso el hallazgo se valora junto con su movimiento, su fuerza, su movilidad y su situación concreta.

Las pruebas de imagen muestran muy bien algunas estructuras, pero otras solo de forma limitada. Tampoco muestran cómo se distribuyen las fuerzas al caminar, agarrar, levantar peso o entrenar, ni cómo colaboran las regiones corporales implicadas.

Por tanto, un resultado sin hallazgos no significa que no haya nada que explorar o mejorar desde el punto de vista terapéutico. La región afectada debería analizarse además en movimiento y en relación con el cuerpo en su conjunto.

Lamentablemente, no puedo responder a eso de forma general. Síntomas parecidos pueden tener condiciones corporales muy distintas. Una región puede necesitar más movilidad, más fuerza, mejor equilibrio o una dosificación diferente de la carga.

Por eso, los ejercicios se seleccionan y se enseñan primero de acuerdo con su mapa personal. Según los hallazgos, una terapia fascial adicional puede ser útil para mejorar la movilidad y la soltura del tejido. Más adelante aprenderá a ajustar por sí mismo la duración, la intensidad y el número de repeticiones a su evolución.

El deporte y los ejercicios deberían adaptarse de manera que desarrollen la región afectada sin irritarla innecesariamente. Como orientación aproximada, la intensidad durante la actividad y después de ella no debería superar, en lo posible, un 3 sobre 10.

El peso, la velocidad, el rango de movimiento, la duración del entrenamiento y el número de repeticiones pueden adaptarse en consecuencia. En caso de duda, conviene acordar la carga con un terapeuta o un médico.

No es posible determinarlo con seriedad de antemano. La duración depende, entre otros factores, de los antecedentes, de las estructuras implicadas y de sus objetivos personales.

Sin embargo, tras aproximadamente cuatro sesiones debería apreciarse, a más tardar, un cambio reconocible, por ejemplo al agarrar, caminar, cargar peso, moverse o hacer deporte. A continuación se comprueba qué suposiciones se han confirmado y si conviene ajustar el enfoque del tratamiento.